La pandemia por COVID19 nos continúa poniendo en evidencia la necesidad del cambio urgente. El frío vuelve en el norte del mundo y la histeria por el virus se hace más intensa. Me pregunto ¿qué nos falta entender? En el sur del mundo empieza el calor, abundan los mosquitos y el agua escasea. ¿En las noticias se habla de esto?
La deconstrucción es un acto de justicia y de amor, porque rompe monopolios y prioriza siempre al otro»
Jaques Derrida[1]
Desde que venimos a este mundo estamos condicionados por externalidades que van construyendo la cultura en la cual habitamos. Nos van poniendo parches de mandatos que nos dicen cómo actuar frente a las diferentes circunstancias que nos toca vivir según dónde hayamos nacido. “El problema son las totalizaciones, que son las que provocan el pensamiento binario”. Dérrida deconstruye la binariedad apostando por el momento trans, es decir, por la indecibilidad de los polos. “Ambos extremos no son ni excluyentes ni cerrados sino que se tocan, se contaminan, se mezlcan y se ambiguan. Lo que los diferencia al final no es más que una decisión política, esto es, una cuestión de poder.” Entonces, ¿quién tiene el poder?
«Quien define el concepto, controla el debate»
Flavia Broffoni
La definición del concepto viene en consecuencia de preguntarse lo que es obvio, lo que está instalado, lo que suponemos como el polo para dar lugar a ese lado trans y pensar fuera de la binariedad. Cuando empezamos a construir ese nuevo mundo en nuestro imaginario, con las preguntas sin respuestas que empiezan a surgir desde el cuestionamiento mismo de la existencia, se encuentra el peligro de convertir el trans en absoluto y con ello un nuevo binario. Nietzche diría que es moral, ya que el ser es lo bueno y la nada, por falente, lo malo. Y así toda determinación binaria se vuelve jerárquica.
El riesgo no es solo el concepto nietzcheano de lo binario, deconstruir es desarmar toda respuesta para alcanzar la pregunta originaria. Hay lo indeconstruible pero excede el lenguaje. Si lo podemos decir entonces se puede deconstruir. Mientras vamos desarmando los supuestos implícitos en nuestra mente y logrando la libertad emocional como dice Ruiz en su libro de los Cuatro Acuerdos[3], se van construyendo otros conceptos igual de deconstruibles que los anteriores y la misma distancia que la respuesta de la pregunta originaria. ¿Entonces qué sentido tiene la pregunta si no llegamos a un absoluto? ¿Hay absoluto? ¿De qué nos sirve esta deconstrucción?
La puesta a prueba de los nuevos conceptos deconstruíbles y no absolutos es constante. No estamos solos en este mundo y nuestro lenguaje es limitado. ¿Cómo hacemos para posicionarnos dentro de un mundo en continuo movimiento? ¿Cómo hacemos para transmitir la información que nos da el preguntarnos sin obtener respuestas solo para ampliar nuestra mente y salir de la binariedad? ¿Cómo hacemos para transmitir lo que no se puede hacer en palabras? ¿Sirve transmitir? ¿Si no es para compartir a qué vinimos?
Más colaboración, menos competencia
Desde que soy muy chica suelo tener episodios de mucha adrenalina, la sonrisa plasmada en todo el cuerpo. Distintas circunstancias hicieron que la caída sea fuerte, el golpe duro y la salida difícil. No tenía herramientas para entender qué me sucedía. Quizá tampoco madurez. Cuando acudí a mi mamá con solicitud de fármacos, ella me mandó a Reiki. Una terapia de energía. Ese miércoles a las 11 de la mañana en Gualeguaychú empezó mi viaje.
Me quiero ir al rincón.
Solo tenés que respirar
ocultarte
que nadie vea
tu debilidad
No busques consuelo
Busca libertad
Hoy día el Reiki es una de las herramientas que acompañan este viaje interior y también una de las que me ayudan a moverme físicamente. Ha sido una forma de intercambio, como también el trabajo voluntario, charlas de autogestión económica y actividades de autoconocimiento. Vivir viajando es una filosofía de vida, se trabaja mucho el desapego y la simpleza. Aprender sanando es parte de compartir las experiencias y herramientas que nos ayudan a viajar por el mundo, por mi mundo, con el alma, sabiendo que guía el corazón y la convicción que no hay recetas para el cambio.

El sistema capitalista y patriarcal que nos quiere como máquinas nos despojó de vincular los sentimientos y sensaciones a nuestras acciones diarias. El desprendimiento de nuestro ser a la conexión con la fuente de energía nos ha mantenido inmunes a las consecuencias energéticas y vinculares de nuestros actos. Cuando las palabras no alcanzan se siente la pérdida. Al no saber escuchar nuestra intuición, el alma no entiende a donde ir. Así se empieza a esconder.
¿Qué hacemos con la incomodidad? ¿Dónde alojamos el malestar físico y emocional? ¿Nos cuestionamos por qué hacemos lo que hacemos? ¿A dónde vamos? ¿Cuál es el fin?
¿Podemos describir las sensaciones?
Ángulo de noventa grados formado por paredes grises.
El nene agacha la cabeza, apoya las rodillas en el suelo mientras las lágrimas corren por su rostro.
Le duele la posición de su cuerpo aunque no se atreve a ponerse en pie.
Sabe muy bien lo que hay detrás suyo, no quiere voltear, ni volver.
A simple vista está bloqueado, inmóvil, sumergido en la oscuridad de su ser.
No tiene noción del tiempo y el espacio es cada vez más difuso.
Observa su mano color rosa por la mezcla de sangre y pintura. Estuvo todo el tiempo escarbando la pared sin ser consciente.
Primera reacción: llanto de dolor. ¿O de impresión?
Segunda reacción: grito de ayuda. Nadie escuchó.
Tercera reacción: desgano, vencimiento.
Se cansó de llorar, de gritar, de esperar y empezó a respirar.
El tercer ojo se abrió por primera vez. Descubrió que por ese agujero, rodeado de sangre y lágrimas, entraba un rayo de luz que invitaba a los ojos del cuerpo a mirar y transformar esa cara de angustia, en un reflejo de paz.
Elisa Bocalandro
Soy ciudadana del mundo. Sin fronteras y sin etiquetas, en constante expansión y cambio.
[1] Jaques Derrida,1930-2004. Filósofo francés conocido popularmente por desarrollar un análisis semiótico conocido como deconstrucción.
[2] Flavia Broffoni, activista y politóloga. En redes @flaviabroffoni
[3] Los Cuatro Acuerdos, Miguel Ángel Ruiz (1997)
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