Cinco largos y tormentosos años han transcurrido desde la firma en La Habana del histórico Acuerdo de Paz que puso fin al conflicto interno más largo de América Latina. Por las Naciones Unidas y por la comunidad internacional este es uno de los acuerdos más modernos del mundo y un ejemplo para muchos países que siguen persiguiendo la paz. El objetivo de este artículo es trazar un balance preliminar de la implementación del Acuerdo de Paz de Colombia y describir los principales retos que enfrentará el país andino en los próximos años para seguir sembrando la paz.
Los años que vienen después de un largo conflicto, en el caso de Colombia casi 50, son generalmente los más complicados para un país. En estos años, se sientan las bases para establecer un nuevo modelo de desarrollo, un nuevo modelo de estado, un nuevo modelo de sociedad. El resultado no es obvio y no es cierto que se llegue a una mejora de la condición anterior. Por ejemplo, el caso de Afganistán enseña que después de iniciar un proceso de construcción de la paz no siempre es posible mantenerla[1]. En Colombia, más que reconstruir infraestructuras y carreteras, se necesita reconstruir el tejido social de un país golpeado por masacres, paramilitarismo, guerrillas, despojos forzados, violencia , desigualdades e injusticias sociales.
Implementación del acuerdo
El Gobierno de Colombia y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejército del Pueblo (FARC–EP) otorgaron al Instituto Kroc de Estudios Internacionales de Paz de la Universidad de Notre Dame el mandato de brindar apoyo técnico en el seguimiento y verificación a su implementación. Desde entonces cada año se publica un informe con los resultados del año anterior[2].
Como evidencia el último informe[3] del instituto Kroc que evalúa los progresos en la implementación hasta 30 de noviembre 2020, en noviembre el 28% de las disposiciones en el Acuerdo estaba implementado completamente, en contraste con un 26% en 2019. El punto uno, Reforma rural integral (RRI), registró un avance respecto a noviembre de 2019, considerado la situación pandémica. El desarrollo rural, entendido como un proceso de crecimiento económico centrado en promover mejores condiciones de vida de las poblaciones locales, es uno de los temas centrales del acuerdo de paz. La RRI tiene como objetivo promover y mejorar el bienestar de los agricultores y de la población del campo, para poder garantizar una producción agrícola sostenible conservando los recursos naturales.
Uno de los datos más preocupantes es el 64% de disposiciones implementadas mínimamente y el 18% no iniciadas. El desarrollo rural es una de las piezas claves del Acuerdo de la Habana porque históricamente el campo colombiano presenta en muchas regiones altos índices de violencia, pobreza multidimensional, alta concentración de cultivos ilícitos y presencia de grupos armados.
El informe evidencia que los procesos de desarrollo territorial son de largo plazo, que requieren no solo tiempo sino también una gran cantidad de pasos previos, muchos de los cuales no fueron contemplados por las disposiciones del Acuerdo. Por ejemplo, el proceso de la elaboración de las Hojas de Ruta Planes de desarrollo con enfoque territorial (PDETs) no hizo parte de los compromisos previstos por el Acuerdo.
Se resaltan también óptimos resultados en el punto 4, Solución al problema de las drogas ilícitas, con un incremento muy significativo de las disposiciones implementadas que han pasado del 8% de noviembre 2019 al 17% de noviembre 2020.

El informe describe los esfuerzos por mantener activas las instancias étnicas y de género creadas por el Acuerdo Final, aún cuando se mantiene la brecha de la implementación de las disposiciones de estos enfoques con respecto a la implementación general. Para lograr una paz sostenible, equitativa y duradera, es fundamental que mejore el ritmo de implementación e inclusión de estos enfoques transversales[4].
Basándose en los datos del gráfico es posible sostener que la implementación avanza, lentamente, pero avanza. Algunos de los temas de la agenda pública colombiana son delicados y requieren años de trabajo, sin duda desde el punto de vista legal ahora el Acuerdo, entendido como documento jurídicamente vinculante, es una piedra sólida en el ordenamiento colombiano. Además, el acercamiento progresivo de Colombia a la comunidad internacional empuja sin duda el acuerdo hacia su completa implementación.
¿Es suficiente todo esto para construir la paz? A continuación se describen algunos desafíos clave que el país andino tendrá que enfrentar en los próximos años para lograr la tan deseada pacificación nacional.
Problemas vigentes, retos y esperanza
El despojo definido como la forma en la cual la población vulnerable como los campesinos, las mujeres, los afrodescendientes e indígenas son sacados de sus territorios de tres maneras: a través el consenso, la violencia o la explotación/desplazamiento[5]. En el despojo, a diferencia del abandono, existe la intención manifiesta de robo, privación y enajenación de un bien o de un derecho. Es en otras palabras una plena violación[6].
Este fenómeno fue uno de los más comunes durante el conflicto. Aunque el Estado ha desarrollado un eficaz sistema institucional creando políticas y agencias públicas que se dedican al asunto, convirtiendo al país en un ejemplo mundial según el Banco Mundial[7], queda mucho por hacer. En algunas zonas del país, como la costa del Pacífico y del Caribe, siguen verificándose situaciones peligrosas incluyendo casos de despojo, ya no por parte de las FARC-EP sino por otros actores criminales como el Clan del Golfo[8].
Bajo la presidencia de Iván Duque, Colombia ha vivido años tortuosos y de alta tensión interna. Años de escándalos y debates en torno al medio ambiente, la justicia y la seguridad, especialmente en las grandes ciudades, han polarizado aún más al país que hace cinco años. Colombia se enfrentó como todos los demás países, a una crisis sanitaria mundial sin precedentes provocada por la pandemia del coronavirus, la cual ha provocado un aumento de las tasas de pobreza y un aumento de las desigualdades sociales, penalizando, como siempre ocurre, a los grupos más vulnerables.
Sin embargo a pesar de sus contradicciones internas, Colombia ha logrado adquirir una notable visibilidad y reconocimiento internacional. Esto se debe sobre todo en la gestión de la crisis de los migrantes proveniente de Venezuela. La decisión de Colombia para reconocer y regularizar a 1,8 millones de refugiados venezolanos presentes en el territorio colombiano con la concesión de un Estatuto Temporal de Protección ha sido tan inesperada como histórica. Según Santiago Torrado “La política hacia los migrantes venezolanos se encamina a convertirse en uno de los principales legados del Gobierno de Iván Duque, y su mejor baza diplomática”[9]. Esta iniciativa ha sido aplaudida por la comunidad internacional[10], sobre todo por algunas instituciones multilaterales como el Banco Mundial (BM) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) que decidieron apoyar Colombia invirtiendo 800 millones de dólares que se enfocarán en la integración socioeconómica de la población de migrantes venezolanos. Colombia es ahora internacionalmente no solo un país receptor de ayuda de cooperación al desarrollo, sino también un país donante. Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), se estima que en 2019 la cooperación internacional de Colombia como donante alcanzó los 45 millones de dólares[11].
En un país donde se concentra casi el 10% de la biodiversidad del planeta, el medio ambiente debería ser considerado como un tema digno de relieve. Dicho esto, queda claro que la reglamentación de la minería, el uso de recursos naturales limitados como los combustibles fósiles y el agua, especialmente en regiones con ecosistemas frágiles como el archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina y la gestión de parques naturales están directamente vinculados a la protección del medio ambiente. La reducción de la contaminación ambiental es uno de los principales desafíos que tiene considerando que Colombia es el quinto país de Latinoamérica con más contaminación del aire[12] (el primero es Chile).
Conclusión
Hoy en día en Colombia siguen activos grupos de guerrilla, los disidentes de las FARC-EP y el ELN, que han decidido no llegar a un acuerdo con el gobierno y continuar la lucha por el cambio a través de la acción armada amenazando el desarrollo rural del país. A esto se suman actores criminales que explotan el tráfico de las drogas con el único objetivo de obtener ganancias y sembrar violencia poniendo en grave peligro no solo la seguridad de los grupos frágiles de población sino también la credibilidad de un Estado que desde hace unos 10 años trabaja para convertir a Colombia en un país seguro y un socio internacional confiable.
Las FARC-EP ya habían sido quitadas del listado de las organizaciones terroristas por la Unión Europea. Ahora, el pasado 30 de noviembre de 2021, se conoció la noticia de que incluso los Estados Unidos, con un retraso de 5 años, han comunicado que las FARC ya no se reconocen como grupo terrorista. En su lugar las disidencias de la Segunda Marquetalia (los excombatientes que decidieron seguir los combates).
El logro de la paz sigue siendo un camino largo y tortuoso lleno de obstáculos en el camino. Uno de estos obstáculos está bien representado por las elecciones que se realizarán el próximo año donde los ciudadanos y ciudadanas colombianas serán llamados a las urnas para elegir a su próximo/a presidente. Es cierto que por estas elecciones pasará el futuro de la implementación del acuerdo de paz. Por ahora es justo mirar hacia atrás, con arrepentimiento o satisfacción de lo que se ha hecho o no se ha hecho, pero sin olvidar que los desafíos son inmensos y para construir una paz verdadera y sólida todavía queda trabajo por hacer.
Luca DI PIETRO
[1] En el caso de Afganistán, después de la intervención militar estadounidense en 2001, se intentó construir un nuevo estado, fortaleciendo las instituciones y creando un sistema de infraestructuras. Esto no sirvió a eliminar el terrorismo, que luego de 20 años de intervención ha vuelto a proliferar en el país con los conocidos grupos de Al Qaeda e Isis-K. Si bien la historia del país asiático no se puede comparar con la de Colombia por razones culturales, políticas y socioeconómicas, puede ser un buen ejemplo para entender que una vez derrotado el terrorismo interno esto puede reaparecer si no se construye una verdadera integración social.
[2] El Instituto Kroc evalúa la implementación de una matriz general de 578 disposiciones definidas como compromisos concretos, observables y medibles derivados del texto del Acuerdo y les asigna una codificación mensual de avance entre 0 (no iniciado), 1 (iniciado), 2 (intermedio) o 3 (completo).
[3] Instituto Kroc (2021), El Acuerdo Final de Colombia en tiempos del COVID-19: apropiación institucional y ciudadana como clave de la implementación https://curate.nd.edu/show/4f16c250d7m
[4] Universidad de Notre Dame (2021) El quinto informe del Instituto Kroc sobre el Acuerdo de Paz en Colombia muestra avances pese a grandes desafíos https://keough.nd.edu/es/el-quinto-informe-del-instituto-kroc-sobre-el-acuerdo-de-paz-en-colombia-muestra-avances-pese-a-grandes-desafios/.
[5] Reyes Benavides (2017), Despojo de territorios o reconocimiento de la tierra: coca, palma y poder en el consejo comunitario de alto mira y frontera, Tumaco. Instituto de Altos Estudios Sociales Universidad Nacional de San Martín Buenos Aires, Argentina.
[6] Véase la publicación del Centro Nacional de Memoria Histórica (2009), El Despojo de Tierras y Territorios. Aproximación conceptual https://centrodememoriahistorica.gov.co/wp-content/uploads/2020/02/el-despojo-de-tierras-y-territorios.pdf.
[7]Banco Mundial (2018), La restitución de tierras que está devolviendo la vida a miles de colombianos https://www.bancomundial.org/es/news/feature/2018/08/13/la-restitucion-de-tierras-que-esta-devolviendo-la-vida-a-miles-de-colombianos.
[8] Infobae (2021) Autoridades evalúan panorama de despojo de tierras en el Atlántico, https://www.infobae.com/america/colombia/2021/11/11/autoridades-evaluan-panorama-de-despojo-de-tierras-en-el-atlantico/
[9] Torrado, S (2021), Blinken elogia la política migratoria de Colombia, que busca cerrar las heridas abiertas en su relación con EE UU, Periódico El País https://elpais.com/internacional/2021-10-21/blinken-elogia-la-politica-migratoria-de-colombia-que-busca-cerrar-las-heridas-abiertas-en-su-relacion-con-ee-uu.html.
[10] República de Colombia (2021), Banco Mundial y BID financiarán con USD 800 millones política integral de atención al migrante venezolano https://idm.presidencia.gov.co/prensa/Paginas/Banco-Mundial-y-BID-financiaran-con-USD-800-millones-politica-integral-211116.aspx.
[11] OECD, 2021. Development Co-operation Profiles, https://www.oecd.org/publications/development-co-operation-profiles-2dcf1367-en.htm.
[12] IQAir (2020) World Air Quality Report, https://www.iqair.com/world-air-quality-report.