«Rostros del Caribe» y «En un Balcón de la Habana»: dos viajes se unen en una expo fotográfica en Bruselas

Balcón de la Habana

Después de un viaje realizado por destinos diferentes, yo en Puerto Rico y Miami y Luca Di
Pietro en Cuba, que se llevaron a cabo entre finales de enero y marzo de 2025, decidimos unir
nuestras experiencias visuales y humanas en un proyecto común: una exposición fotográfica que diera voz a los rostros, los lugares y las historias que nos marcaron a lo largo del camino.

Así nació un evento que tuvo lugar el domingo 11 de mayo, de 16:00 a 18:00, en el Centro Cultural
Metaprosa
 en Bruselas: un debate acompañado de la presentación de las muestras fotográficas “Rostros del Caribe” y “En un balcón de La Habana”, organizado en colaboración con Euro Latin Cooperation y Metaprosa, y moderado por Clara Huguet Cuevas, quien facilitó el intercambio y el diálogo con el público.

Durante el evento, compartimos el proceso detrás de cada imagen, hablamos de nuestras emociones, del trabajo de investigación y del encuentro con las personas retratadas. Fue un momento de intercambio sincero, donde quienes asistieron pudieron sumergirse en las historias que dieron forma a nuestras fotografías y procesos individuales.


Tres destinos, dos visiones: un diálogo visual y humano


“Rostros del Caribe” es una exploración fotográfica y narrativa de la identidad cultural en territorios
históricamente diferentes, pero profundamente conectados: Miami y Puerto Rico. A través de
retratos íntimos y testimonios personales, la muestra ofrece una mirada honesta y cercana a las
personas que habitan estos espacios, poniendo en valor la riqueza de su vida cotidiana, el impacto
de la migración y el mestizaje como base de su identidad.

Durante mi viaje por los Estados Unidos, he entrevistado a personas de la comunidad latinoamericana, escuchando sus experiencias y reflexiones sobre pertenencia, memoria, raíces y futuro. Una de las cosas más importantes fue querer entender cómo estaba cambiando la situación antes y después de la llegada de Trump y cómo estas transformaciones estaban (y están) impactando la vida cotidiana. El viaje comenzó precisamente en esos días, coincidiendo con la toma de posesión de Trump, el 20 de enero de 2025. Fue en ese contexto que empezó el recorrido: las voces y las imágenes que fui recogiendo se insertan en ese momento clave y componen una narrativa visual que es, al mismo tiempo, personal y colectiva de un cambio histórico radical.


“En un balcón de La Habana”, realizado por Luca Di Pietro, nos transporta al corazón de Cuba, a
las calles de La Habana, donde la vida se despliega entre lo íntimo y lo público. Desde un balcón
que da a una esquina de su cuarto, se observa un mundo que resiste: entre colores, mercados,
encuentros, gritos, risas y música, el pueblo cubano sigue latiendo con fuerza, a pesar de las crisis
económicas, sanitarias, políticas y culturales de los últimos años. Las fotografías, tomadas desde ese mismo balcón, pero con diversas perspectivas, capturan la riqueza de la vida urbana en sus
múltiples dimensiones. Estas imágenes espontáneas y llenas de energía reflejan escenas cotidianas
con humanidad y dignidad, mostrando la belleza de la vida en medio de la adversidad. Este punto
de vista único permite al espectador sentir la conexión íntima entre lo público y lo privado,
invitándonos a descubrir los pequeños momentos que definen la esencia de La Habana y su gente.

Un espacio compartido de arte, memoria e identidad

La muestra permaneció instalada durante 35 días, desde el 11 de mayo hasta el 16 de junio, en el
Centro Cultural Metaprosa, organizada en dos fases: las primeras dos semanas dedicadas al
proyecto cubano “En un balcón de La Habana” y las siguientes dos a “Rostros del Caribe”. Este
formato permitió crear un diálogo visual entre los dos proyectos, ofreciendo al público una visión
amplia, compleja pero distinta del Caribe, desde diversas orillas, cruzando islas y fronteras, dentro y
fuera del mapa. Durante el evento, además de las fotografías, fue posible adquirir mates
argentinos, postales ilustradas con imágenes de la exposición e incluso algunos de los cuadros
originales, generando así una conexión tangible entre el arte y quienes lo experimentaban. Esta
inmersión fotográfica no fue solo una colección de imágenes, sino un espacio de encuentro entre
experiencias personales y colectivas, un puente entre quienes observan y quienes son observados.
Un ejercicio de escucha visual que puso en el centro la dignidad de las historias y la complejidad de
las identidades caribeñas y latinoamericanas, muchas veces atravesadas por el desarraigo, la
resistencia y la celebración de lo propio.


En definitiva, “Rostros del Caribe” y “En un balcón de La Habana” son exactamente eso: dos viajes
que nacieron en lugares distintos y que encontraron un marco común para dialogar, compartir y
contar el mundo desde los ojos de quienes lo habitan. Estos dos recorridos, aunque diferentes, nos
llevan a descubrir la comunidad latinoamericana en toda su diversidad, tanto de quienes han
emigrado como de quienes permanecen en sus territorios originarios. A través de esta doble mirada,
nos acercamos a la vida, a las emociones y a las pequeñas cosas que conforman la cotidianidad,
recordándonos que, más allá de las distancias, hay una búsqueda común de identidad, pertenencia y esperanza.

En nombre de todo el equipo, queremos agradecer profundamente a todas las personas que nos
acompañaron, tanto el día de la inauguración como a lo largo de estas semanas. Gracias por
haber sido parte de este recorrido y por convertir esta muestra en una experiencia viva y común.
Agradecemos también a todas las personas y organizaciones que nos apoyaron en distintas
etapas del proceso y muy especialmente a todo el equipo del Centro cultural Metaprosa por su
generosa hospitalidad y por habernos acogido con tanto cariño y compromiso. Sin ustedes, este
evento significativo no habría sido posible.

Francisca CANTARINI

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *